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Metadatos
Título
Usos y tradiciones de plantas y animales
Subtítulo
EN LA RANCHERIA DEL GUAJOLOTE DELMUNICIPIO DE EPAZOYUCAN,HIDALGO
Descripción
"En México la utilización de plantas alcanza niveles muy altos (Caballero, 1990), lo mismo podría decirse acerca de la utiliza ción de animales. Esto seguramente se debe en parte a que, por diversas circunstancias históricas, los grupos indígenas, campe sino y rurales en general, hayan podido heredar algo del conocimiento tradicional desarrollado por nuestros ancestros desde tiempos precolombinos. Sin mayores argumentos, esto último se refleja en el hecho de que cierto número de plantas y animales todavía son designados con sus nombres vernáculos y que su uso es el mismo que se registra en obras elaboradas en el siglo XVI (por ejemplo Acuña, 1985). Otro factor que influye en la utilización amplia de plantas y animales, es la diversidad y riqueza biológica de México. Nuestro país, junto con Brasil y Colombia encabeza la lista de los seis paises biológicamente más ricos del mundo (Toledo, 1988, 1989). Las siguientes estimacio nes son un testimonio de dicha riqueza. En el país existen de 20, 000 (Rzedowski, 1979) a 30,000 (Toledo, 1988) especies de plantas vasculares, las cuales constituyen el 10% de la flora mundial; México es el país latinoamericano con mayor número de especies de mamíferos, con 439 especies (Toledo, 1990); contiene la quinta parte (1000 spp) de las especies de aves existentes (Gómez-Pompa, 1985) y 969 de las 9214 especies mundiales de anfibios y reptiles (Flores y Nieto, 1989). La riqueza biológica y ecológica del país responde, por una parte a que en su territorio confluyen los reinos neártico y neotropical lo cual le proporciona un doble conjunto de especies, y por otra, a la complicada topografía nacional asociada a un mosaico geológico complejo lo cual permite la existencia de una gran cantidad de hábitats en un espacio reducido de terreno; debido a esto en el país es común pasar de una comunidad vegetal a otra totalmente diferente un trecho muy corto (Gómez-Pompa 1985, Toledo, 1988), lo cual a su vez posibilita a los grupos humanos el acceso
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a diferentes comunidades bióticas en su área misma de residen cia.
A pesar de la riqueza biótica de México, su estudio intensivo se inició apenas en la década pasada (Toledo, 1988). En cuanto a trabajos en etnobiología, entendida ésta como la ciencia que estudia el uso de las plantas y animales de una región por un grupo humano definido (Barrera, 1979), en el plano latinoamericano, México es el país con un grado mayor de desarrollo (Toledo, 1989), por ejemplo en etnobotánica, la rama de la etnobiología que estudia el uso de las plantas, en la actualidad existen uno o más estudios en 28 de los alrededor de 50 grupos indígenas localizados en México y una cantidad importante de trabajos realizados en grupos mestizos (Toledo, 1990). Sin embargo Gómez - Pompa (1985) considera que los trabajos etnobotánicos realizados en el país han sido pocos y que aún queda mucho por hacer. Casas (1987) opina que esa misma es la situación que guarda la etnozoología, la rama de la etnobiología que estudia el uso de los animales.
El panorama en Hidalgo es similar al que acaba de ser descrito para el país en general. El Estado también presenta gran diversidad y riqueza biológica las cuales no han sido completa mente estudiadas (observación personal). Para apoyar lo anterior basta decir que en la entidad se encuentran seis de los diez tipo de vegetación que Rzedowski (1983) reconoce para el país. Por otra parte, en Hidalgo existen tres etnias importantes; otomies, nahuas y tepehuas (Guerrero, 1986) y una porción importante de la población es rural, como se sabe, scn esos sectores sociales los que conocen y utilizan con mayor amplitud las plantas y animales de su entorno. Sin embargo, los trabajos etnobiológicos realiza dos en el Estado son pocos; los datos relativos al tema son esporádicos y se encuentran dispersos en la literatura. Es posible encontrar información etnobotánica en las obras derivadas de la exploración florística del Valle de México (Reiche, 1924; Sánchez, 1980; Rzedowski y Rzedowski, 1979 y 1985) y en
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cuanto al uso de la fauna en los trabajos de Guerrero (1986), Montoya (1968) y Tranfo (1974); acerca del uso de los insectos en la obra de Ramos-Elorduy (1982). Específicamente sobre etonozoología del estado no existen antecedentes y sobre etnobotánica los estudios son contados, el primero se realizó en 1972, Sandoval (1972) recabó información sobre las plantas medicinales de Tulancingo; en 1982 se efectuó el segundo estudio, el cual será posteriormente citado; Rodríguez (1983) reportó el uso de las cactáceas por vecinos del Cardonal; en la Huasteca, Espinoza et al. (1984) y Verde et al. (1985) estudiaron algunas plantas de uso medicinal; otro trabajo es el de Rangel (1987) quien aportó datos etnobotánicos sobre el género Agave en tres municipios del Valle del Mezquital; los estudios más recientes se efectuaron en 1990; éstos también serán citados más adelante.
En lo que respecta a la parte NE del Valle de México en la que, como referencia Tizayuca y Pachuca y cuyo límite lo constituye la Sierra de Pachuca, se sabe existe cierta información sobre el uso de las plantas de la zona en los trabajos florísticos hechos en las Sierras de Tezontlalpan (Equihua, 1983) y de los Pitos (Benítez, 1984), en las que para mayor ubicación se encuentran respectivamente Tolcayuca y San Pedro Tlaquilpan. Específicamente para Zempoala, existe un estudio etnobotánico (Pérez Escandón y Villavicencio, 1990).
Por otro lado, la Sierra de Pachuca es una zona muy interesante desde diversos puntos de vista, por ejemplo en el área se encuentran porciones más o menos extensas que presentan una conservación aceptable, además la Sierra misma constituye una especie de barrera que separa comunidades vegetales bien diferenciadas lo que podría permitir la realización de diversos estudios, tales como los biogeográficos. La ubicación de la Sierra es la causa de otra de sus características importantes ya que debido a esto, en ella se encuentran diferentes tipos de vegetación que van desde el matorral xerófilo hasta el bosque de Abies.
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Desde el punto de vista florístico y de vegetación, se podría considerar que la Sierra ha sido estudiada suficientemente; siendo la vertiente sur parte el Valle de México, su flora está incluida en las obras derivadas del estudio de la región (Reiche, 1924; Sánchez, 1980, Rzedowski y Rzedowski 1979 y 1985), lo mismo ocurre con la vegetación (Rzedowski et al., 1964) y con la fauna en general (Reyes-Castillo y Halffter, 1976). Por supuesto existen estudios florísticos (Medina-Cota y Barrios, 1990, Hernández, 1990) y de vegetación (Medina y Rzedowski, 1981) llevados a cabo específicamente en la Sierra de Pachuca; en cuanto a etnobotánica, se sabe que sólo se han realizado dos estudios, García (1981) elaboró su tesis profesional estudiando especies medicinales de la vertiente sur de la Sierra y Barquín López y Zamora-Martínez (1990) encontraron 210 especies de plantas útiles en Mineral del Monte y Mineral del Chico. Siendo pocos los antecedentes parecería que etnobotánicamente falta mucho por hacer, pero realmente, y para simplificar, la Sierra de Pachuca podría ser considerada como una región definida más o menos ""homogénea"", por lo cual valdría la pena preguntar si con los pocos estudios etnobotánicos realizados en el área sería posible tener una idea general sobre el uso de las plantas de la región; esta cuestión, por supuesto, no es válida acerca de la etnozoología ya que definitivamente sobre esta ciencia no existen estudios previos. En parte, para responder a la pregunta planteada, se decidió hacer un estudio sobre el uso de plantas y animales en una localidad que tuviera las siguientes característi cas: no haber sido estudiada desde ese punto de vista, que contuviera la mayor parte de los tipos de vegetación reconocidos para la Sierra para poder considerarla como representativa de la misma y, finalmente, que fuera más o menos accesible. Se encontró que una de las localidades que presentan estas caracte rísticas es la ranchería del Guajolote perteneciente al municipio de Epazoyucan. Esta comunidad ha sido estudiada en parte dentro de los diferentes proyectos llevados a cabo en el Valle de
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México (Reiche, 1924; Sánchez, 1980; Rzedowski y Rzedowski 1979 y 1985; Medina y Rzedowski, 1981, Reyes- Castillo y Halffter, 1976) ya que justamente se ubica en los límites de la cuenca. En la comunidad, se han efectuado nuevos registros de especies para la flora de Valle de México (Calderón de Rzedowski, 1974; Espinoza, 1985; Cárdenas, 1989), también han sido encontradas y descritas especies vegetales nuevas para la cuenca (Barrios et al., 1987, y Rzedowski y Rzedowski, 1988). Por otro lado, se sabe que existe cierta información etnobotánica en obras que datan de los siglos XVI (Acuña, 1985) y XIX (Villada, 1865) y que algunas de las especies medicinales citadas por García (1981), también se encuentran en la zona. En cuanto a fauna, en el trabajo de Acuña (1985) se citan algunos datos sobre su utilización; pero en general en este rubro no hay antecedentes. En vista de que esta comunidad presenta las características requeridas para responder en parte a la cuestión planteada, la cual explícitamente consiste en ver si conjuntando y comparando los datos obtenidos en los pocos estudios etnobotánicos elaborados en la zona, junto con los datos que se deriven del presente estudio, sería posible tener una idea general sobre el uso de plantas (y animales) en la Sierra de Pachuca. Por tanto el objetivo principal de este proyecto fue el de rescatar, conocer, analizar y difundir la información existente sobre el uso, manejo y significado tradicional de plantas y animales en la ranchería del Guajolote, Epazoyucan, Hidalgo. "
ISBN
968-6806-15-6
Clasificación
HG 398.368 U86
Lugar, editorial, fecha
Pachuca, Hgo. : Instituto Hidalguense de la Cultura, 1992.
Descripción física
157 p.
Autor personal
Juárez Monroy, Azalea | Marmolejo Santillán, Yolanda | Pérez Escandón, Blanca Estela | Pérez Moreno, Fidel | Rodríguez Baños, Julio | Villavicencio, Miguel Angel
Autor corporativo
Fondo y serie
Instituto Hidalguense de Cultura | Instituto Hidalguense de Cultura > Lo nuestro
Origen y procedencia
Información del ejemplar físico
¿Disponible en el Centro de Cultura Digital?
No
Número de ejemplares
32
Forma de adquisición
Préstamo
Colaboradores y organización en repositorio
Catalogación
López Martínez, Juan Manuel | Reyes Gutiérrez, Keivin Wedell
Digitalización, captura y procesamiento informático
Aranda Jaimes, Diego Anuar | Hernández Romero, Damaris Lizeth | Hernández Trigueros, Eliel | López Martínez, Juan Manuel | Reyes Gutiérrez, Keivin Wedell
Institución(es) Participante(s)
Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Hidalgo > Dirección General de Cultura Digital | Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Hidalgo

